Su nombre encierra la fuerza de la creación, sugiere intensidad, misterio, inabarcabilidad, magnetismo y también mística.
Estas sensaciones se multiplican y se abren nuevas a partir de la experiencia de cada uno que pisa cualquier punto de la región.
Pie grande, eso significa Patagonia en un ya vencido, por desgracia, lenguaje nativo.
Asi el planeta cuenta con una de las mas bellas de sus maravillas. no será exagerado afirmar que Patagonia es un continente encerrado en una región.
Montañas, lagos, mar, nieve, glaciares, flora de la mas variadas, bosques, estepas y en lo que a fauna respecta: ballenas, lobos marinos, cóndores, guanacos, pingüinos y otras tantas especies la honran con su presencia.
Es imposible abarcarla toda pero una visita a tres o cuatro puntos diferentes jamás empachará al viajante, al contrario, al sensible de espiritu lo dejará con la sensación de querer mas, pero satisfecho en cuanto a que cada lugar, imagen o vivencia; quedara retenido en la memoria. Incluso en esa parte de la memoria donde los recuerdos se guardan para que esten fáciles de traer a la conciencia y no en el rincón de trastos donde se guardan los vagos recuerdos, donde uno no sabe bien si las cosas las vivió o las soñó. Aunque es válido aclarar, y aunque parezca una contradicción, que aunque los recuerdos esten a mano puede ocurrir, al revivirlos, que uno se sienta desorientado respecto a si realmente se vivió la experiencia patagónica o es simplemente producto de una fantástica imaginación. Patagonia es como entrar a una dimensión diferente, ahi esta el misterio.
Lo intenso deviene de explorar lugares que parecen aún no descubiertos, las distancias y la todavía escasa población permiten el lujo (casi inédito en todo el globo) de sentirse un adelantado, un descubridor de rincones, colores, montañas o lagos escondidos.
Un rojo atardecer en Patagonia o una ballena desplegando gracia a metros de quien tiene la oportunidad, el magestuoso vuelo de un cóndor, empujará, a los de espiritu sensible a soltar lágrimas de emoción.
Puntos tan distantes en km y en formas, tantas cosas por ver, por sentir no permiten acabar con recorrerla. Se cuentan historias de gente que intentó negociar con Dios entregar todos los bienes a cambio de una vida mas larga para terminar de conocer la tierra del "Pie Grande". Es que cada rincón retiene, atrapa y ahi está su magnetismo. Una vez pisada el "hechizo" de querer volver será imposible de evitar.
Una tarde frente a un glaciar, un amanecer en el fin del mundo, un arco iris, eso será una experiencia cercana a sentir el paraíso. Patagonia es el lugar donde ateos, agnósticos y poco crédulos podrán cambiar su parecer. Es innegable la existencia de Dios entre tanta magnificencia, esto es mística.
No hay predilección por un lugar determinado, eso es porque esta tierra, en su vastedad, no tiene desperdicio.
Una recomendación es dejar lejos el ajetreo, la modernidad, el confort, el dinero, las noticias y el reloj de lado recuerde que PATGONIA es para espíritus sensibles o para los que buscan serlo.
La garantía: no habrá arrepentidos de conocerla.
domingo, agosto 21, 2005
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